Arebum Nac Deakhna

ArebumArebum Nac Deakhna

 

Mehih, el padre de Arebum, acepto un contrato en Iridonia como ingeniero de materiales para estudiar unos elementos que se habían formado miles de años atrás en un volcán ahora dormido y a gran profundidad. El lugar era inhóspito, con escasa iluminación debido a ciertos elementos inflamables. Pero la iluminación no es algo que preocupe a un miraluka. Su don de poder ver con la fuerza les permite evitar todos los inconvenientes de la falta de luz. Podía apreciar materiales con una formación ligeramente distinta al resto de los que se formaron en el interior del volcán y los podía estudiar. Pero ver los problemas mejor que el resto no los evita. Y así fue como conoció a Shiwak, una doctora miraluka del hospital Kropur y Grabra donde lo llevaron tras inhalar gas toxico procedente de una fuga en la mina.

Pocos años después nació Arebum. Desde joven ya mostraba cierta curiosidad por la exploración. Recorría los campos cercanos a Wortan y su impresionante cañón. Al crecer se decantó más por la medicina pero seguía interesado en la exploración y, siempre que podía, se iba a alguna ciudad del planeta a visitarla. Con el tiempo fue mejorando sus aptitudes como médico y quedando pequeño el planeta. Trabajó varios años en el hospital Kropur y Grabra bajo la tutela de un reconocido doctor Kel-dor Dorn Hazz. Empezó siendo su mentor, pero dados los buenos resultados que conseguía no tardaron mucho en considerarlo un medico respetable y no solo el pupilo de Dorn. En ocasiones le llegaban pacientes prácticamente moribundos en los que nadie intentaba invertir tiempo debido a su mal estado. Arebum los tomaba como un reto y si bien es cierto que muchos no sobrevivían, con el tiempo bajo esa estadística a un 50% de posibilidades de supervivencia. Tal era el caso que casi siempre lo llamaban para acudir a zonas donde habían ocurrido accidentes y necesitaban con urgencia un médico. Muchos no sabían como era capaz de curar ciertas heridas. En ocasiones ni el mismo. Se concentraba en como curar al herido y de forma increíble, su salud mejoraba. Sabía que tenía un don, pero ¿Hasta donde llega ese don?

Un día, cuando llevaba dos años trabajando en el hospital, Arebum estaba en su piso disfrutando de su día libre. Libre por poco tiempo. Se escucho un gran estruendo que hizo temblar las ventanas blindadas. Se acerco a una para ver si podía ver lo que estaba ocurriendo. No se veía más que una nube de polvo unas manzanas más allá pero no tardo mucho en enterarse. Le llamaron al comunicador para decirle que fuese rápidamente al centro de investigación avanzada con todo lo que tuviera a mano para atender a heridos. Bajó rápido a la calle y paró al primer vehículo que vio para que le acercara al lugar de la catástrofe. El hombre no reparo ni un momento en ayudarle. A saber si en alguna ocasión Arebum le había salvado la vida. Al llegar a la zona no pintaba nada bien el panorama. Heridos, heridos de gravedad, moribundos y muertos.

Triage. Se escuchan ambulancias de fondo. Descarta a los heridos. Con los muertos no se puede hacer nada. ¿Heridos graves o moribundos? Un moribundo requiere el triple de tiempo que un herido grave y no hay garantía de que sobreviva. Tampoco puede aceptar darle la espalda a los moribundos. Estabilizar a los heridos graves y de cabeza a por los moribundos. Recluta a varios zabraks que hay por la zona y les va dando instrucciones.

– Presiona aquí- Pon sus piernas en alto
– Ve a la farmacia a por irgosul en gel y ponle en las heridas

Los heridos graves estaban estabilizados. Al menos hasta que llegasen las ambulancias. Turno de los moribundos.

Uno menos. En el tiempo que tardó en atender a los graves un moribundo falleció. 15 a 1, la estadística está muy bien, pero no alivia. Es un ser que podría haber salvado y no lo hizo, pero ya habrá tiempo para lamentarse de ello o tendrá más por los que lamentarse. Corta aquí, cose esta arteria, concéntrate en su herida. Poco a poco iba estabilizando a los moribundos hasta que llegaron los refuerzos. Dos más habían fallecido, pero ni un herido ni herido grave se le fue. Las ambulancias se llevaron a los moribundos. Dorn se quedó tratando a los heridos graves sin perder de vista a los otros médicos que no sabían que hacer con algunos heridos. “Eso tiene pinta de quemadura de sal de estrella mezclada con el compuesto ese nuevo que estaban diseñando. Ponle gel de acrolis para parar la reacción y hielo para calmar”. Arebum se sorprendía. Dorn llevaba tantos casos de pacientes que les había salpicado sustancias del laboratorio que sabía más de esos componentes que muchos de los que trabajaban en la instalación. Estaba cansado. Había hecho un gran esfuerzo todo ese tiempo intentando salvar las vidas de los que le habían llevado que se retiró un poco para no estorbar a las ambulancias. De repente escuchó algo. Había gente atrapada y gravemente herida en una de las entradas que había quedado tapada. Una columna le impedía el paso. Podía oírlos con claridad y casi verlos. Estaban tan cerca pero esa maldita columna le impedía llegar hasta ellos. Esa maldita y condenada columna. Esa odiosa columna a la que le gustaría destruir. La rabia se apoderó de el y la columna, para asombro de el mismo, se empezó a levantar. Se desplazó un poco. No mucho pero lo suficiente para entrar. A penas llegaba luz donde estaban los heridos, pero estos han tenido suerte, Arebum no necesitaba luz para empezar a intervenirlos y estabilizarlos hasta que les llevaran a un hospital. Tres vidas más salvadas.

Al día siguiente, tras un merecido descanso, reflexionó sobre lo ocurrido. “La columna se apartó”. No conseguía explicarse como sucedió, pero si le quedo la duda de si lo volvería a conseguir hacer. Fue a por una pieza de fruta. Se concentró en ella, pero nada. Tras varias horas intentando lo dejó. Se sentó en el sofá a descansar y se relajó. Empezó a ver la fruta de otra forma, la sentía y… la consiguió mover. No podía creerselo. ¿Que era lo que le pasaba? ¿Cuantos más podrían hacer eso? Preguntas sin respuesta, al menos por el momento.

Muchos adoran su rutina y matarían por conservarla

La gente enferma exprime al máximo cualquier opción de sobrevivir. No les importa si nadie sabe como consigue que dos huesos se vuelvan a unir, pero si les cura ese dolor no tienen reparos en pedirle ayuda. Pero cuando están sanas la cosa cambia. ¿Alguien que mueve objetos con solo desearlo? Un bicho raro al que es mejor temer y atacarle cuando se tenga la oportunidad. Estos trucos están muy bien y merece la pena entrenarlos más, pero sin que lo vea nadie y usarlos en caso de extrema necesidad, cuando a nadie le importara como se ha movido algo si eso le ha salvado la vida.

Hubo un considerable aumento de médicos en el hospital. Las largas jornadas sin personal para atender desastres habían pasado. Era algo bueno que le dejaba tiempo libre. Un tiempo que tardó poco en llevarle a la memoria su curiosidad por visitar lugares.

Un día llegaron al hospital un grupo formado por varias razas alienígenas. Llevaban a un herido por blaster al hospital. No suponía un gran reto curar la herida aunque había perdido bastante sangre y la sangre de ciertas especies alienigenas no es fácil de encontrar. Le preparó un cóctel de sueros y nutrientes que le ayudarían a regenerar la sangre por si mismo y hacer más efectiva la que le quedaba. Mantuvo una charla con ellos. Les preguntó a que se dedicaban y respondieron que transportistas. El herido recibió un disparo cuando unos asaltantes les quisieron quitar la mercancía. Arebum vio en ellos la oportunidad de poder viajar por toda la galaxia y no lo dudó. Les preguntó si no tenían un médico a bordo por si les pasaban cosas así y entre conversación y conversación acabaron aceptando llevarlo a bordo a cambio de tratar sus heridas.

Transportistas. Más bien querían decir contrabandistas y donde dijo “quisieron quitar la mercancía” debió decir “querían recuperar su mercancías que les robaron”.

Da igual. Tenía la oportunidad de viajar gratis a planetas de toda la galaxia. Tatooine, Nar Shadda, Dxun (aunque casi se convierte en el último destino), Rodia, Trandosha y una gran lista hasta llegar a Coruscant. Sabía que en alguna de esas misiones sería la última que hiciese. Viajar con contrabandistas tiene ciertas ventajas, pero también unas desventajas muy serias.

Aunque no me interese demasiado la vida criminal de estos contrabandistas, uno no puede evitar escuchar sus conversaciones y poco a poco va aprendiendo el negocio. Una de las cosas que aprendí es que con un hutt se pueden hacer buenos negocios y los últimos negocios de tu vida. Si haciendo las cosas bien ya te juegas la vida con esas criaturas, intentar fastidiarles suele salir mal. Un neimoidiano quiso ser más listo que un hutt en Coruscant. No es nada sorprendente que el negocio le saliera mal y ahora quiera recuperar su mercancía. Como el hutt no está dispuesto a dársela ha contratado a este grupo para que la roben. Les ha prometido una gran suma de dinero si lo consiguen ademas de darles mucha información de como colarse. Creo que no es buena idea, pero al líder del grupo le encanta el dinero y sobre todo si se lo ponen fácil y no tiene que pensar mucho. Por suerte, aunque ellos no opinan lo mismo, unos agentes reconocieron al grupo cuando se disponían a realizar el golpe y les arrestaron. No tenían muchos cargos contra ellos exceptuando trafico de especias que tiempo atrás realizaron en Coruscant. La fianza no era demasiado pero me tocaría ir a Quermia a por ella. La Excelsior salía pronto en esa dirección así que me embarque con lo puesto para ir.

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