Cueva en el desierto

El turno en el que hago guardia sucede sin incidentes, igual que los otros dos, al lado de Walker. Una vez terminado, despertamos a la zabrak, para pedirle que vaya despertando al resto. Walker lleva la iniciativa y me propone ir a explorar de nuevo la salida de la cueva, por si el rancor se encuentra lejos.

Nos aproximamos a la entrada y a mis oídos llega un rugido leve y gutural, a la vez que unos cuantos guijarros caen sobre el suelo debajo del arco de entrada. Suponemos que es el rancor, y decidimos volver atrás.

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Supervivencia extrema

Abro los ojos, el dolor de cabeza me está matando, no se si puedo decir que he sobrevivido, pero si esto es la muerte, hago bien en desear seguir vivo. Delante mio, el miraluka aún se encuentra sentado en su asiento con el cinturón abrochado, el impacto ha debido ser terrible, pero parece que nadie ha sufrido daños importantes, salvo la cápsula coreliana.

Me desabrocho el cinturón de seguridad y me agacho a recoger mi blaster. La zabrak se deshace en cuidados para la niña humana, mientras el Kel Dor se comienza a despertar de la inconsciencia. A través del transpariacero quebrado distingo al Yuzzem y al otro humano, observando el droide que intentaba abrirse paso a través del casco del transporte.

El advozse está recostado sobre una piedra a la sombra de un montículo, los dos soles que iluminan el planeta árido en el que nos encontramos ofrece un calor asfixiante al lado de la nave, producido por el calor que el casco aun mantiene de haber atravesado una atmósfera.

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Prólogo de la Aventura – Parte 3.

Prólogo

Episodio I – Parte 3

Planeta Er-Um-Fed – Colinas Rocosas

     Una vez la cápsula se estrella en el planeta, los jugadores se despiertan dentro de la cápsula uno a uno y pueden ver que están en un planeta árido, similar a Arizona, iluminados por 2 soles.

     Alrededor de la nave no localizan ningún rastro de interés relacionado con la civilización. Si los jugadores se
dirigen hacia el resplandor que habían visto, tardarán varios días en llegar. Verán como unos pequeños animales
(similares a perritos de las praderas) les siguen y cuando haya un número suficiente les atacarán (aproximadamente 4 por jugador).

Cuando cae la noche el resplandor de la ciudad lo podrán ver y también como unos ojos les van siguiendo. Se trata de 6 depredadores medianos (Massif) que les atacarán en cuanto bajen la guardia o paren para descansar (por ejemplo cuando paren por la mañana).

     En el momento que empiece el combate, pasados 2 rounds podrán escuchar claramente un rugido ensordecedor, momento en el que los depredadores se quedan parados, a la expectativa. Un round después pueden ver que desde detrás de una montaña próxima aparece un Rancor enorme. La idea es que los jugadores se alejen corriendo mientras el Rancor y los depredadores se enfrentan. Una vez que acabe con ellos se enfrentará a los jugadores.

Los jugadores encontrarán una entrada a una red de túneles subterráneos por los que cabrán con dificultad (el Yuzeem no tiene opción a entrar, así que decide escapar por su cuenta). Verán como el Rancor intentará alcanzarlos sin conseguirlo. Si no lo hacen los jugadores, Ardrin se encargará de intentar llamar su atención para dar tiempo al Yuzeem a escapar.

Así los jugadores estarán en unas cavernas naturales con pasillos largos y estrechos.

Desde un punto de vista ciego (II)

Lo que unos temen a otros les parece delicioso

Otro sol. Lo que pensábamos que podía ser el resplandor de una ciudad donde poder conseguir una forma de viajar hasta nuestro destino ha resultado ser otro abrasador sol. Al menos la suerte ahora empezará a mejorar. Más que nada porque es difícil que vaya a peor. Seguimos caminando. Un par de animales nos han detectado. No se acercan. Igual que los otros. No nos interesa demasiado entrar en combate. Hay que arriesgarse y seguir avanzando. Igual con suerte no somos su plato favorito y nos dejan ir. Pero resulta que el menú de este planeta no es muy variado y nosotros tenemos aspecto de postre. Nos atacan. No tengo armas, lo único que puedo hacer en combate es estorbar a alguien que intente disparar. Me aparto. Mi trabajo empezará después del combate si hay algún herido.

“es difícil que vaya a peor” Difícil pero no imposible. Apartándome de esos animales me he acercado a otros dos. Habrá que repetir truco a ver si hay suerte. Creo otra ilusión de un dragón Krayt. Parece que ha salido bien. Esta entre esos animales y yo. No me ven y están bastante atareados con el dragón. El delicioso dragón diría el rancor si le pudiéramos preguntar. Por atemorizar a unos animales he atraído a otro peor. Nota mental. La próxima ilusión que no se pueda comer. El rancor va directo a por el krayt, aunque aprovecha para “pedirme por favor” que me aparte, menos mal que no pudo centrarse en mi. Herido intento llegar a una cueva sin saber que hay dentro, pero no será peor que lo que hay fuera. Aunque creo que eso ya lo dije antes.

Parece que no hay nada aquí dentro. Ni dragones, ni rankors ni esos perros… a todo esto, tampoco esta Kee. No se donde ha ido a parar y no responde al comunicador. Espero que esté fuera del alcance del rancor. Intentamos descansar un poco y recuperar fuerzas. Curo algunas heridas e intento descansar para recuperarme yo también.  Exploramos la cueva en busca de una salida que no nos lleve de nuevo al rancor. La cueva es natural y esconde varios fosos algunos bastante profundos y largos pero parece que no alberga vida. Llegamos a una sala con un foso bastante profundo. Se puede pasar por la cornisa, pero un fallo y no lo contamos. Mejor agotar el resto de posibilidades. Seguimos dando vueltas llegando a varios pasillos sin salida. Llegamos a una sala con más animales que de nuevo no dudan en atacar. Creo una ilusión para intentar desviar los ataques y evitar que hieran a los demás, pero aunque parece bastante real la ilusión los que les están haciendo daño son los de verdad y no prestan atención a la ilusión. Algunos están sufriendo bastantes heridas. Espero que el combate termine pronto y no sea demasiado tarde para asistirles. Contra esas criaturas no puedo hacer gran cosa, pero con las herramientas necesarias y un paciente con vida puedo hacer que sobreviva más de lo que el mismo paciente cree que va a vivir.

La cápsula de escape

Y aquí estamos, un par de humanos adultos, una zabrak, un miraluka, un kel dor, un yuzzem, un advozse y una menor humana, dentro de una capsula de escape, agarrados allá donde podemos, la capsula salió expulsada antes de que pudiéramos abrocharnos los cinturones de seguridad, y nos está llevando un rato recuperarnos de la fuerte inercia. Al fin la cabina se estabiliza en una velocidad y podemos respirar tranquilos, un pequeño temblor desplaza a la capsula hacia un lado y a través de una de las ventanillas de la capsula podemos ver el carguero destruirse en una gran explosión provocada por el ataque. Ahora solo nos quedará esperar a que la capsula nos envíe a un planeta cercano y esperar al rescate.

Aún con la guardia baja logro mantenerme en pie después de la sacudida a la que nos somete la capsula de escape, estábamos todos tan absortos en nuestro bienestar que no hemos visto como hemos acabado directamente sobre la superficie de un asteroide de tamaño medio.

La cabeza me empieza a funcionar, no hay mucho que hacer aquí dentro y solo nos queda esperar que alguien nos rescate, el Yuzzem pide ayuda a través del comunicador, pero mucho me temo que a esta distancia solo los piratas nos encontrarán. Si nos lo tomamos con filosofía, es mejor ser los rehenes de unos piratas, siempre que les hagamos caso en todo lo que digan, que morir en una cápsula de escape porque esta misma no fue lo suficientemente buena para lograr su objetivo. Hoy no es un día del que los corelianos puedan estar muy orgullosos.

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Dificultades en la Excelsior

Durante el trayecto a Gala no he hecho nada más que dar vueltas cada momento en un lugar diferente de la Excelsior, en una cantina distinta, tanteando los diferentes negocios que allí se puedan hacer, por si aparece alguno que me lleve directo a pisar Quermia y comenzar a trabajar.

Faltan tres horas para arribar a Gala, y me he parado a descansar en una de las muchas cantinas de la cubierta 12, una vez ahí tocará estirar piernas, tomar aire y volver a la Excelsior, para seguir dirigiéndonos a Quermia.

Acaba de entrar una bola de pelo yuzzem por la puerta y ha pedido una bebida en un gutural básico. Veo un grupo de duros que está cuchicheando chistes al otro lado de la sala, todos rodeando una mesa, digo yo que serán chistes, de vez en cuando paran a reírse, aunque la entonación de lo que hablan no parece ser muy de chiste, debe ser el idioma.

Todo parece muy calmado y es duramente aburrido, mirar a la holopantalla no ayuda cada dos por tres repiten la misma carrera de vainas.

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Subir a la Excelsior

Veo a la Banshee levantarse y salir del hangar donde poco tiempo antes había aterrizado, momento en el que yo aún iba a bordo, Demas se despide de mi con un rostro bastante triste. No hace ni un minuto el viejo estaba abrazándome y mi cerebro aún mantenía el olor de la gabardina que acostumbraba a llevar. Una leve brisa mientras recula en el aire hace que la solapa de mi cazadora me golpee en el mentón y que el ambiente viciado de la gran ciudad vuelva a acumularse en mi nariz como hacía tiempo que no sucedía. Nar Shaddaa ya quedó hace tiempo, mis oídos aún tienen fresco lo que me acababa de decir mi, hasta ahora, compañero de viaje, mi capitán:

– Joos vuelve a Nar Shaddaa, seguro que encuentras trabajo, siempre necesitan tipos como tu por ahí, y ya conoces a la gente, no tendrás problemas. Toma estos créditos te ayudarán a llegar ahí sin necesidad de gastar de tu bolsillo, considéralo el pago por tus servicios. Espero poderte volver a ver pronto.

Nar Shaddaa, otra vez, ¿aquel agujero? Si vale, mi madre se encuentra ahí, pero volver a negociar con aquellos Hutts, en un mercado cerrado, casi sin posibilidad de negociar un precio, ¿está loco?

Me dispongo a andar hacia donde quiera que vendan los billetes.

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