Un nuevo encargo

Bastante bien recuperado de las heridas me dirigí hacia la cantina donde John me ha estado dando los últimos trabajos. Llegué antes de la hora acordada. No es que sea un tipo puntual, pero siempre hay cosas que hacer en una cantina, como catar todas las bebidas que tengan jejeje. Poco después de terminar mi primera bebida, John se presentó en la cantina acompañado de una mujer alta y esbelta. John empezó a decirnos algo que parecía importante o eso creo. La verdad es que no le hacía ni caso. Estaba más preocupado en saber más sobre su acompañante que en las historias que contaba. La mujer parecía hablar de forma muy refinada y conseguía sacarte cualquier información en muy poco tiempo. Eso no era bueno para mi. Unas cuantas rondas más delante de ella y sería capaz de saber mi verdadero nombre, algo que no me interesa lo más mínimo.

Al cabo de un tiempo aparecieron unos cuantos más. Parece que este transporte va a ser más complicado de lo que parece. Nos empieza a hablar a todos. Tenemos que ir al hangar, coger la nave, ir a un planeta cercano, cargar mercancía y volver con ella. Demasiado sencillo para requerir tanta gente.

El camino hasta el hangar es sencillo y sin incidentes. Pero una vez dentro, un gamorreano nos dice que dejemos de entrometernos en sus asuntos y deja unos cuantos sicarios para asegurarse que dejemos lo que quiera que sea que tenemos que dejar. Empiezan a dispararnos a lo que respondemos de igual forma. Uno flanquea por la derecha y pide que le siga alguien. Voy yo corriendo y cuando me encuentro a dos delante el muy cabrón se esconde. Consigo librarme de ellos y me acerco a uno por la espalda. Van bastante bien armados con lo que atacarles directamente no es buena idea. En un descuido le cambio el arma por algo que encontré por el almacén que daba al hangar. Parece que no se ha dado cuenta del cambio e intenta atacar a uno. No se si fui yo o algunos se echaron a reír.

Por los gritos parece que la rendición de los sicarios no era una opción valida para el gigantón peludo que nos acompañaba. “Entrevistaron” a uno, creo que fue al que le cambié el arma. Mientras le hacían el casting registré uno de los cadáveres. Tenía poca cosa, pero algo muy bueno. La tarjeta de arranque de un vehículo. Uno de los supervivientes parece ser un antiguo conocido de el resto del grupo. Aunque tal y como terminó no se si es bueno ser su “amigo”.

Una vez todo en calma empecemos a hacer recuento. Todos se convirtió en un cúmulo de disparos cuando llegaron los sicarios, pero algo no cuadraba. Faltaba uno. Rebuscando por el almacén creí ver movimiento en uno de los fardos. Esa bestia tardo poco en averiguar que no había nada con vida dentro. Aunque de haber habido alguien tampoco estaría con vida después de ese golpe.

Al final lo encontraron escondido en una taquilla. Parece ser que había escuchado una conversación que no debía y acabaron con su vida.

Después del combate revisamos la nave. No tiene muy buen aspecto y hasta diría que no va a despegar. Será mejor dejar el transporte para otro día.

A uno del grupo le sonó el comunicador. Parece ser que el bastardo que nos envió a los sicarios ha secuestrado a John en su propia casa. Quieren escoltar a la mujer para negociar la liberación de John. Yo por mi cuenta me abriré paso por detrás. Seguro que un buen rescate hace que nos suba un poco el sueldo. Y todos los créditos son pocos cuando quieres volver a competir en carreras.

Rodeo la cas.. la mansión de John. Me da a mi que hace algunas cosas más a parte de transportar mercancías legales. Veo que por detrás hay un punto ciego por donde las cámaras no te ven. Salto el muro y caigo en unos matorrales. Parece que no me han escuchado ya que el guardia ha pasado de largo al hacer su ronda. Me acerco a uno con sigilo. Le consigo quitar el arma y me escondo de nuevo entre los matorrales.  Intento acercarme a otro pero me sorprenden por detrás. Uno era el que no tenía arma. El otro si va armado. Les intento decir que estoy buscando algo que se ha colado por encima del muro. No cuela y comienzan a registrarme. Por suerte yo soy más rápido y le disparo al que va armado antes de salir corriendo para ponerme a cubierto. El que le quité el arma saca un cuchillo y me persigue, el otro intenta dispararme. Le quito también el cuchillo y salgo corriendo por encima del muro hasta el vehículo. Consigo dejarlos atrás. Veo a dos del grupo delante de la puerta principal. Parece que no les ha ido bien tampoco la vía diplomática y nos vamos a una cantina cercana para idear algún plan. Una vez allí Kee, el gigante peludo dice que se va a buscar a otros y nos desea que nos vaya bien.

Parece que los de dentro de la casa llamaron a la policía al ver que esos dos estaban en la puerta armados. Quizás sea buena idea devolverles la gracia. Llaman desde fuera para advertir de un secuestro y momentos después el gamorreano y unos sicarios más salen corriendo de la casa. Decidimos perseguirles por la ciudad a gran velocidad. Empieza un combate en el que varios sicarios terminan muertos, pero la mujer que nos acompaña también y yo acabo muy mal. Estoy casi como en el último accidente pero cuando me llevan al hospital me comentan que el médico que me atendió la última vez no está, que solo fue por unas investigaciones. Una pena, pero otros médicos consiguen estabilizarme y me recupero poco a poco.

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