Día de caza

El mundo me da vueltas en mi profundo sueño, vuelvo a Nar Shaddaa por momentos, la ciudad donde me crié, la entrada de mi casa, todo se nota borroso, todo se nota vibrante.

Un punto de oscuridad se sitúa en medio de la escena, como si un ojo se abriera ante mi ojo. Como un recuerdo… es todo un vago recuerdo.

La habitación que me acoge está en una especie de penumbra clara, pequeños puntos de luz salen del techo, ofreciendo la iluminación justa para poder distinguir la sala, y lo que ella contiene.

Me encuentro rodeado por mis compañeros, a excepción de Tyr, el perdido Arebum también está y esto significa que al fin encontró el camino a nuestro encuentro. También falta la niña a la que escoltábamos y protegíamos, y tenemos, como compañera de habitación a una clawdite, los cambiaformas de la galaxia. Además una ewok que se presenta como Asha nos cuenta una extraña historia sobre su llegada al planeta, estaban usándola de pelota en el baseball-ewok cuando un fuerte batazo la hizo salir de la órbita de su planeta natal, y acabar aterrizando en este otro planeta. A mi me suena aterrador que una arma para practicar un deporte pueda ser tan potente y me niego a imaginar como será el resto de la armería ewok.

Compruebo que falta todo mi equipo.

La habitación solo cuenta con una puerta electrónica y un pequeño espejo en la pared. Sin darme tiempo a maldecir y/o quejarme, el espejo muestra su verdadera función, pantalla de vídeo, encendiéndose en un leve zumbido, dejando ver la cara de nuestro amable anfitrión, al lado de un ser encapuchado.

El puerco gamorreano nos habla.

– ¿Cómo habéis llegado aquí? Y, ¿qué hacéis con la clawdite?

Walker comienza a hablar respondiendo con las típicas preguntas, ¿Porque nos has secuestrado? ¿Que quieres de nosotros? ¿Y tu que haces aquí?. A cada pregunta, el suelo suelta un zumbido junto con una descarga eléctrica.

Llevamos ya un rato así y decido, al final, cortar bruscamente a Walker antes que pueda contestarle a la misma pregunta que llevaba formulando una y otra vez, y le cuento a Ugmush y al encapuchado nuestro encontronazo con los piratas en la Excelsior, y como logramos llegar hasta ahí sanos y salvo, aunque aún no me lo crea ni yo mismo.

Mientras explico la historia me voy dando cuenta que la clawdite podría haber sido la niña todo el rato, cuando Ugmush me vuelve a preguntar por la clawdite, le aseguro insistentemente que nosotros habíamos llegado con una niña que creíamos proteger, que entró en la capsula de escape justo antes que saliera disparada.

– ¿Qué tienen que ver los Jedis aquí? ¿Porque husmean en mis asuntos? – espeta la figura encapuchada con un sonido metalizado.

– No tengo ni idea, en realidad también nos hemos encontrado al Jedi en el asalto a la Excelsior, y obviamente no lo conozco de nunca – asiento sinceramente.

La pantalla se apaga de golpe.

La puerta se abre y la atraviesan dos cerdos que se dirigen a mi.

– Ven con nosotros.

Xuana se lanza contra uno de ellos, sin poder evitar el golpe, la aparto y me pongo en medio de ella y del cerdo.

– No te preocupes, no me pasará nada malo, hay que colaborar si queremos salir de aquí.

Walker se lanza por el otro lado hacia el gamorreano al que Xuana ha golpeado, mientras este me apresa intentando llevarme hacia la puerta, a lo cual accedo sin oponer resistencia.

Debido al ataque de Walker la habitación se cierra y un gas color verdoso inunda la habitación y comienzo a sentir un gran sopor, a la vez que noto que el gamorreano afloja su presa y me deja caer, vuelvo a caer inconsciente.

Me despierto, atado a una silla, un par de gamorreanos gruñen entre si.

Comprendo que es lo que se debían estar diciendo cuando el de mi derecha me golpea en el estomago con un puño, discutían para ver quien me pegaba primero. Se van turnando de esa manera y me llueven golpes de todos los lados, parece que hagan a propósito esto, no me dejan caer inconsciente, les gusta verme sufrir, pero no sería la primera vez que me han dado una paliza, si nunca hablé por aquellas mercancías no lo iba a hacer ahora, cuando ni tan siquiera estoy mintiendo.

No se cuanto tiempo llevo recibiendo golpes, pero al final se han detenido, vuelven a gruñir entre ellos, y de detrás de ellos aparece, gruñendo una sombra de otro gamorreano, lleva una jeringuilla en la mano, me agarra del brazo, a duras penas estoy notando como la aguja traspasa mi piel, y el líquido sale hacia mis venas, ni lo se ni me importa, solo me apetece dormir.

Vuelvo a encontrarme en la habitación celda, rodeado de mis compañeros de habitación, me duele todo, costillas, brazos, la cara. Puedo ver como un pequeño bulto asoma en mi frente. ¡Genial!, un chichón. Lo toco y parece blando, pero me duele.

Varios compañeros se acercan a mi.

– ¿Que tal estás? – me pregunta Xuana

A pesar de los golpes, me siento bastante bien, y probablemente sea la droga que me han administrado.

– Oh, estoy genial genial genial, ¿porque? – quizá me haya emocionado demasiado, puede que me encuentre un poco intranquilo y sobreexcitado.

Durante todo el día han ido llevándose al resto de compañeros, todos han vuelto bastante agitados y malheridos. Finalmente Ugmush vuelve a encender la pantalla, y de vuelta otra vez, las mismas preguntas, las mismas respuestas.

El cerdo se acaba de callar, y hay un largo momento de silencio. Estoy comenzando a pensar que la pantalla volverá a apagarse.

– ¿Sabéis cazar? – dice con su voz metálica el encapuchado.

– No – la excitación me iba a matar, más tarde ya tendría tiempo de arrepentirme de haber dicho esa palabra.

El humo volvió a salir y a esparcirse por toda la habitación, resignado me tumbo en el primer sitio que encuentre, todo sea por no desplomarme y sufrir algún daño.

Comienzo a recuperar el conocimiento, otra vez. Noto como el calor del suelo me sofoca y el calor del Sol me aplasta contra el anterior, haciendo que me levante de forma casi automática sin haber abierto los ojos aún, pero puedo sentir el desierto bajo mis pies, y el polvo del suelo cubriéndome la cara, pensé que me habría librado de todo esto, pero no, al menos debo dar las gracias por seguir vivo, de momento.

A mi derecha Ugmush, escoltado por un par de sus gorrinos, a mi izquierda un grupo de tusken, con cara de pocos… bueno cara de pocos amigos… no… ni tan siquiera se que cara tienen… caramba, de todas formas me parece que no traen nunca nada nuevo.

Las instrucciones que nos acaban de dar son claras, nos dan ventaja, seremos las presas, así que nos dan un tiempo de huida.

Dicho esto, comenzamos a desplazarnos a través de las llanuras, recibiendo la amarga colleja de los dos soles que gobiernan el planeta.

Al rato llegamos a una zona con varios montículos agrupados que logran ofrecer la suficiente sombra y deben almacenar la suficiente humedad para que crezcan algunos arbustos a lo largo de la zona. La Ciudad Vertical no tenía estos arbustos, y si me hubieran mandado de presa ahí frente a cualquier cazarrecompensas, hubiera sabido sobrevivir mucho mejor.

La ewok comienza a limpiar huelas mientras Walker da ordenes de como deberíamos organizarnos para capturar a los cazadores, la idea está… ¿”clara”? Atraerlos de uno en uno a una zona que controlemos para acabar con ellos, hacernos con sus armas, e intentar acabar de ellos de forma individual.

Xuana y Arebum se suben a la elevación, en cuya cueva nos escondemos Walker y yo, mientras la ewok Asha servirá de señuelo para atraer a alguno de ellos.

Veo pasar dos speeders cargados con tres tusken cada uno, y han pasado de largo, nada a por el plan B, que no existe.

La ewok sale corriendo hacia el hueco que hay entre dos pequeñas dunas, cubriéndose con estas. La seguimos Xuana y yo, mientras Walker se desplaza hacia otro lado. Los láseres comienzan a llover a nuestro alrededor, la ventaja que les confiere llevar armas no se la quita nadie.

Avanzo adelantando a Asha, siguiendo el trasero de la zabrak, hasta llegar al lindero de uno de los campos de arbustos. Mientras Xuana se encarga de acabar con uno de los tusken, al llegar a Xuana me hago con el equipo de uno de los dos caídos que habían llegado a la posición.

No se muy bien como de los otros cuatro solo uno queda en pie sobre un speeder funcionando, y sale como alma que lleva el diablo. ¿Que ha sucedido?

Por lo que Walker nos cuenta, unos cuantos de los tusken se comenzaron a pelear entre ellos, de ahí la avería de uno de los speeders y la muerte de unos cuantos de ellos. Últimamente veo personas del mismo bando dispararse entre si, cuando más en desventaja estoy, debe ser mi suerte innata la que me evita más problemas que los que ya tengo…

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