Cueva en el desierto

El turno en el que hago guardia sucede sin incidentes, igual que los otros dos, al lado de Walker. Una vez terminado, despertamos a la zabrak, para pedirle que vaya despertando al resto. Walker lleva la iniciativa y me propone ir a explorar de nuevo la salida de la cueva, por si el rancor se encuentra lejos.

Nos aproximamos a la entrada y a mis oídos llega un rugido leve y gutural, a la vez que unos cuantos guijarros caen sobre el suelo debajo del arco de entrada. Suponemos que es el rancor, y decidimos volver atrás.

– Deberíamos inspeccionar estas grutas, por si encontramos una salida – dice Walker -, puede que así encontremos una forma de rehuir al rancor.

Nos ponemos en marcha, marcando las bifurcaciones por las que pasamos, para evitar perdernos.

El seguido de pasillos, cruces, giros y estancias en el que nos encontramos no parece tallado por el hombre, y muchas zonas están impracticables, muchas zonas del suelo se derrumban al poner un pie, y Walker y Xuana se caen varias veces en estos falsos suelos.

Después de tanto ir y volver a través de la gruta, llegamos a una sala. Al atravesar Walker la entrada, un animal como los que nos atacaron por la mañana se lanza contra el, y comienza de nuevo una corta pero dura pelea. Algunos de nosotros hemos quedado malheridos, y volveremos a descansar hasta que todos recuperemos el aliento.

Nos tiramos un buen rato descansando, mientras hacemos diferentes guardias. En la penumbra del lugar todo parece estar tranquilo. Yo ya he perdido el norte, y es mi momento de reflexión, vuelve a mi mente el rancor, las bestias que nos atacaron en el desierto, nuestro compañero Kee perdido en el desierto. Yo quería aventuras, hasta ahí estoy de acuerdo, pero prefiero acabar mis días en el almacén de un pequeño carguero, y no en esa oscura y apestosa cueva rodeado de animales indeseables. Por esta misma razón voy a hacer todo lo posible para salir de aquí volver a la civilización, y seguir con mi objetivo.

Aproximadamente a las dos horas despierto al segundo grupo de guardias y me echo a dormir, hasta que alguien me advierta que es la hora de continuar.

Al levantar, hacemos un pequeño desayuno mientras decidimos que haremos ese mismo día, estamos faltos de barritas luminosas, y parece que Arebum es el único capaz de ver en la oscuridad, aún no me cabe que, con ese trapo delante de los ojos, y siendo una especie ciega, diga que puede ver tan claramente en la oscuridad, sin duda el mejor aliado aquí dentro, cuando se nos acabe la luz nos quedará o avanzar a ciegas, o volver al punto de partida a ciegas, de forma que el será nuestro bastón.

Después de caminar largo rato acabamos en una habitación de tamaño considerable, con una especie de pilar en medio de ella, que desprende trazas de un color verdoso azulado, que proviene de una pasta creada por unos insectos extraños que hay en su superficie. Xuana se aplica un poco de ese ungüento haciéndose parcialmente luminiscente, y ya de paso, apestando a insecto muerto. Genial para que no nos descubran, pienso para mi.

Volvemos a avanzar en dirección al único camino posible. Y al rato nos encontramos, de nuevo frente al foso, por el que acabamos pasando todos sin problemas. Uno a uno alcanzamos el otro lado y proseguimos la marcha.

Al final del pasillo se abre ante nosotros una gran caverna. A nuestra izquierda hay una gran obertura, como para dejar pasar un buen transporte de tamaño medio, y la caverna tiene una serie de montículos y depresiones en el terreno. Mis compañeros comienzan a explorar la caverna en busca de cualquier otra salida.

Justo antes de salir del pasillo oigo un berrido agudo que se me mete en el cerebro, al asomarme puedo ver a Tyr al lado de lo que parece ser unas crías de rancor. En la otra punta de la sala, un rancor gigantesco se levanta y comienza a proferir sonidos a los que se le unen otros que vienen del exterior. De reojo puedo ver como Arebum se mantiene cerca de la puerta de salida, esperando al segundo rancor que acaba de atravesar la puerta.

– ¡Por aquí! – el advozse nos insta a seguirle corriendo a través de la sala, y colándose, por lo que ahora veo que es una rendija en la pared, como otro pasillo por el que acabamos de salir.

Me lleno de valor, y salgo corriendo, paso por detrás de Tyr, a la zaga de Xuana y Walter con la intención de llegar al otro lado de la sala. Acabo de pasar entre las piernas de una amenazadora madre rancor que va en pos de sus crías, ya que una de ellas ha sido herida, tengo que moverme rápido para evitar al rancor macho que acaba de asomarse por la entrada de la caverna.

– Transporte mediano – debí haberme imaginado que aquello era el nido de una bonita familia rancor, nunca aprenderé.

Conseguimos alcanzar, uno por uno, la puerta al otro lado, y proseguimos nuestro camino por la siguiente sección del laberinto hasta una sala circular. Esta sala tiene en su centro un gran foso, en la pared del cual, una escalera tallada en la piedra desciende hasta llegar al fondo, donde una puerta desprende una suave luz.

Descendemos por la escalera, en fila como hasta el momento, toda esta humeda y oscura cueva no nos ha permitido nada más hasta la fecha, hasta que llegamos al fondo del foso.

Toc, toc, toc. Xuana golpea la puerta, con intención que alguien nos abriera.

Al abrirse la puerta vemos la rechoncha figura de un gamorreano.

– ¡Ohhh, cuanto tiempo sin una visita! Al final alguien que me visita, mi nombre es Ugmush

El gamorreano, entre los gruñidos propios de su especie, nos explica cual es su función aquí, transformar unos objetos en otros objetos, se ofrece a pedir un transporte para llevarnos a la ciudad más cercana, darnos de cenar, y dejarnos descansar.

Todas las preguntas que le hacemos nos las rehuye diciendo vaguedades, aún y así un baño caliente, comida caliente, y un pase a la civilización nos hace confiar en aquel gamorreano de ojos pequeños.

Al acabar de cenar, e intercambiar impresiones de lo que ha sido este tiempo atrás, nos echamos a dormir.

Cierro los ojos de golpe, sin darme cuenta me veo sumido en un profundo sueño, debido al cansancio que me han producido todas las emociones que han tenido lugar en muy poco tiempo…

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