Dame un blaster y cierra el pico

Quien me mandaría embarcarme en un carguero… el  Excelsior tenia peor aspecto por fuera que por dentro. La cantina no estaba mal: buena bebida, ambiente animado; muchas razas se entremezclan en conversaciones mundanas salvo un grupo de duros que estaba en corrillo a un lado de la barra… no me gusta lo que traman; hablan de matar a una persona. Por lo que parece no es muy querido por los duros; Maseel, al menos eso entendí, se ha enemistado con la Dalia Negra… no se, me suena a alguna organización o banda, la cuestión es que jamás lo había oído.

Una sacudida casi tira la bebida de la barra. En la pantalla nos informan de una avería que en breve esperan arreglar. Hay gente que haciendo caso a las recomendaciones y se retiran a sus camarotes, yo en cambio prefiero pedir otra copa, aunque lo extraño es que hemos salido del hiperespacio; cuando llevas tanto tiempo en transportes militares sientes hasta los circuitos y conmutadores cerrarse y abrirse. Otra sacudida hace temblar la nave esta vez con más violencia; un droide cae a mi lado debido al improvisado movimiento al compás de un apagón general que en pocos segundos regresa acompañado de un incomodo silencio a la espera de una respuesta. La pantalla vuelve a encenderse y una voz nos indica que la nave esta atravesando un campo de asteroides que no estaba en la carta de navegación. ¿Cómo puede ser? ¿En que coordenadas estábamos? Lo que hubiera dado por estar en el puente de mando y poder echar un vistazo. Los pensamientos se despejaron con el tercer temblor, éste fue tan fuerte que me tiró al suelo golpeándome la cabeza contra una mesa. Las luces se apagan tardando más de lo normal en encenderse, cuando vuelve la voz de alarma es más radical, instando a dirigirnos a los puntos indicados de forma inmediata. La alarma no para de sonar y la gente se muestra nerviosa. Al pasar por una ventana exterior, vemos con horror que el carguero esta siendo atacado por naves. La voz de los altavoces ya no disimula el terror ¡A las capsulas de escape más cercanas! Corremos como podemos entre empujones y caídas; la ruta queda bloqueada a la caída del techo después de un impacto; estamos atrapados. La alarma no para de sonar, interrumpida únicamente por el aviso del puente: blindaje reducido en un 50%. Giro sobre mis talones y veo como una niña cae a mis pies; esta sola y asustada, la cojo en mis brazos al mismo tiempo que un humanoide con voz extraña nos pide que entremos en la última capsula de salvamento. Entramos junto con otros pasajeros, ocho en total. La capsula se ilumina, escapamos… por poco tiempo.

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